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Y tú ¿por que le vas a Santos?

21 de Diciembre del 2015 7:18 pm.

--Yo a Pumas ¿Y tú?

--Yo al Cruz Azul ¿Y tú Chino?

-- Al Santos

--¿Cómo? ¿Al Santos? ¿Por qué? Ni que fueras de Torreón.

-- Déjalo, de seguro le va al América y no lo quiere admitir.

Así transcurre una vez más, entre cervezas y botana, una típica conversación sobre futbol, para nosotros, los que fuera de la región de la laguna, apoyamos y defendemos los colores del equipo de nuestros amores: El Santos.

Y es que para los aficionados de los equipos “grandes”, o más que grandes “populares”, es fácil tratar de desacreditar esta pasión, más aun a 1,067 km y a casi 12 horas en carro de Torreón, tan cercano al DF y los aficionados de esos equipos.

Que si Santos no tiene historia, que si es un equipo chico, que si hace apenas unos años peleaba por no descender, que ha perdido finales, en fin, muchas cosas se pueden decir, sí, pero hay ciertas cosas de este amor que ni los de azul ni los de amarillo jamás comprenderán.

No entienden la emoción del abrazo entre Oswaldo Sánchez y Daniel Guzmán en 2007 cuando nos quedábamos en primera, los goles de Borgetti, los juegos del Pony Ruiz, esa remontada en dos minutos de Oribe Peralta a Tigres en el 2012, ese 5-0 a Querétaro en la final de 2015, el hecho de que, aunque duela, en los últimos años, casi todos los referentes en la delantera americanista han tenido un pasado santista.

En lo personal, como aficionado, disfruto esa sensación, de ya sea en las buenas, como con Cruz Azul en 2008, como en las malas con Toluca en 2010, de ser la única persona en el bar con la playera de Santos, el único en gritar cuando todos callaban y en llorar cuando celebraban, eso de esperar, antes de que se instaurara la Copa MX, esa oportunidad de, solo tres veces al año, con suerte, viajar una hora y llegar a verlos al DF.

Así que para nosotros, los que vivimos a cientos de kilómetros de “La Casa del Dolor Ajeno” y sentimos un amor genuino por la camiseta, Santos no es un equipo chico y mucho menos sin historia, apenas la está escribiendo y de qué manera hasta ahora, con triunfos y derrotas, promesas, decepciones, pero eso sí, ante todo mucho corazón y amor de la afición. Parafraseando una canción del grupo argentino Bersuit Vergarabat y asociándola a la historia de Santos “Del éxtasis a la agonía oscila nuestro historial. Podemos ser lo mejor, o también lo peor, con la misma facilidad.”

Por eso y muchas cosas más, le voy a Santos, por eso cada fin de semana, cual chaleco de kevlar, me enfundo en mi playera albiverde, misma que me protege, me protege de esa osada y recurrente pregunta de: Y tú ¿Por qué le vas al Santos? Y el decir que me protege es una metáfora, porque la miro y yo sé porque, nunca ha estado más claro, así que sonrió y solamente contesto: ¿Y Porque no?

                                                                                      Por: Miguel Angel Miranda Aquino